Cómo conseguí departamento en Buenos Aires. Parte II

Hoy concluyo finalmente las entradas en el blog sobre la aventura de conseguir departamento en Buenos Aires. Gracias a todos los que me han leído y me han acompañado.

Si no leíste las anteriores entradas, te recomiendo que vayas un poco atrás en el blog para que no estés tan perdido/a.

Seguimos…

Como habrán visto en el post anterior, luego de tomar la decisión con Andres (mi novio) de finalmente mudarnos al apartamento que había visto en Mercado Libre, comenzó una odisea de dos semanas en las que casi casi, no se nos da.

Para comenzar, debo recapitular que antes de firmar el contracto de alquiler, teníamos que hacer una serie de diligencias, entre ellas, el Seguro de Caución. Hasta aquí lo dejamos la vez pasada. Bueno, la realidad es que esa parte no fue tan difícil. Lo estresante de todo este asunto fue que tuvimos que esperar al menos 72 horas hábiles para esperar a ver si nos lo aprobaban luego de entregar todos los requisitos, cosa que estaba segura que harían. El problema fue que se atravesó un fin de semana y nosotros habíamos visto el apartamento un martes. Me explico: el miércoles recaudamos todos los papeles y el jueves lo solicitamos formalmente. Entonces, si teníamos todos los requisitos y estábamos seguros que lo aprobarían…

¿Por qué estábamos estresados?

Porque resulta que habían otras personas interesadas en el departamento. El señor que nos lo mostró dijo que solo podía esperar por nosotros unos días. Como estaba a buen precio y en una zona bastante céntrica, mi mayor miedo era que se lo mostrara a otra persona y nos lo quitara (como ya había ocurrido hace apenas unas semanas atrás).

Pasó el fin de semana.

El lunes aun no teníamos respuesta.

El señor me mandó varios WhatsApps preguntando qué había pasado. Yo le dije que estábamos a la espera de la compañía de seguros. Me dijo que esperaría máximo hasta el miércoles (ya había transcurrido mas de una semana desde que me había mostrado el piso). Andres llamó ese mismo lunes y preguntó como iba el tramite, le contestaron que estaba en proceso y que alguien me contactaría entre lunes y martes para hacerme unas preguntas y para informarme si había sido o no aprobado.

Llegó el martes y aun nada. Yo me estaba comiendo las uñas.

Para esa misma tarde ya me había comido todas las galletas que tenia guardadas en caso de emergencia. Le marqué a mi mejor amigo que ahora vive en Texas por WhatsApp llamada y le conté toda la situación:

—Nunca saldré de esta habitación.
—Quédate tranquila, ya te van a llamar. Es mas, te van a llamar apenas tranques esta llamada.

No me llamaron después de haber trancado. ¡Me llamaron mientras estaba conversando con él!

—¡Me está llamado alguien, coño!
—Tranca pues. A vaina…

Contesté y era una señorita de la compañía de seguros para notificarme que mi solicitud había sido aprobada. Luego de contestar una serie de preguntas y darle las gracias, le envié un WhatsApp al señor de la inmobiliaria para confirmarle que el seguro había sido aprobado y que estaba lista para reunirme con él para darle el pago de la reserva.

Al día siguiente eso hice…

En el trascurso de las siguientes dos semanas hicimos otras diligencias, pero en lineas generales todo se dio muy bien y rápido. Nos reunimos dos veces más con el señor, una para afinar detalles y la ultima, finalmente, para firmar el contrato de alquiler. Recuerdo que fue un viernes y me arreglé bastante. Andres se puso bonito también, pero parecía que le habían metido un golpe en el ojo derecho porque le dio conjuntivitis justo dos días antes.

Esto solo nos pasa a nosotros.

Esta foto me la tomé ese día antes de ir ese día a firmar. 

Fuimos a las oficinas de la inmobiliaria y conocimos a los dueños: dos señores mayores muy elegantes. Eramos como siete personas en una mesa, todo muy formal y legal.

Luego de leer el contrato (unos largos 15 minutos), firmamos.

Yo ya quería que me dieran las llaves. Empezamos a charlar con los dueños sobre tecnicismos y consejos acerca del apartamento. Las llaves. Las llaves. Las llaves. Luego de felicitarnos nos dieron las llaves.

¡Al fiiiiin! Dimos las gracias y nos marchamos.

A todas estas, mi novio no había visto el departamento, así que fuimos para que lo viera. Cuando entramos nos dimos un abrazo largo, de esos que te reconcilian con la vida. Finalmente luego de 6 meses, estábamos en casa.

Esta foto la tomamos ese día ya en el apartamento. Andres dijo que salíamos cansados y que si mejor tomábamos otra. Le dije que no, porque salimos feos pero felices.

Sabiamos (y sabemos) que sería el primero de muchos apartamentos, pero ya saben lo que dicen, nada como el primer hogar, el primer beso o el primer auto. Esos nunca se olvidan.

Esa noche salimos a comer hamburguesas y helado para celebrar. Luego, ese mismo fin de semana nos mudamos. Hicimos tres viajes: dos en autobús y uno en taxi.

El domingo estábamos tan cansados que no desempacamos nada. Hicimos un almuerzo juntos (¡no mas compartir cocina!) y luego nos acostamos a dormir hasta el día siguiente.

Otra nueva etapa en esto de emigrar comenzaba….

Algo mas…

Se que estas historias son sencillas, es decir ¿Cuantas personas no viven experiencias parecidas en su vida? Se las cuento con amor porque a veces la vida puede ser difícil y sentimos que las cosas no se van a dar hasta que luego de una larga carrera, se dan. Ahora es que vienen muchas metas y sueños por cumplir, pero cada paso que damos en la vida que nos acerca más a donde queremos estar, es una pequeña victoria y hay que celebrarlas, compartirlas y si esas historias pueden ayudar a alguien más, de cualquier forma (así sea inspirando) bien habrán valido la pena.

Nunca te rindas.

Gracias por haberme leído. Nos vemos en unos días con mas historias.

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