Encontrando cafés en la ciudad

El otro día me encontraba haciendo una diligencia y tenía que hacer tiempo mientras se hacía una determinada hora. Estaba un poco perdida en las entrañas de Palermo y comenzó a llover, algo que agradecí profundamente ya que los últimos días no paraba de hacer calor. Así que, caminando, encontré un café que me gustó mucho.

Una de las cosas que más me gusta de esta ciudad es que siempre encuentras verdaderas joyitas cuando menos te lo esperas, desde lugares para tomarte algo hasta pasadizos secretos que te llevan a tiendas interesantes.

Así que, entro a este lugar y lo primero que noto es que es pequeño pero acogedor. Es un sitio diferente, porque está lleno de cosas artesanales que evidentemente también venden: bolsos, bisutería, pequeñas esculturas de madera y café en granos. De fondo suena “Gravity” de John Mayer, algo que suma muchos puntos conmigo. Un café con una música agradable que relaje es algo importante, además de que te permite conversar sin tener que alzar la voz. Si hubiese estado sonando “despacito”, habría salido corriendo.

Observo que hay dos personas sentadas en sus respectivas mesas, probablemente sean estudiantes al igual que yo porque están absortos en sus laptops. Me siento y la camarera me atiende enseguida de forma muy amable. Pido un Capuccino y me lo trae bastante rápido.

Algo curioso pasa en esta ciudad con el café: siempre te lo sirven acompañado de un vasito lleno de soda (o agua con gas) y una galletita. La galletita varía dependiendo del lugar, pero me recuerdan mucho a las polvorosas de Venezuela, solo que más pequeñas. A mi particularmente no me gusta el agua con gas sola, de tal manera que casi siempre le digo a la persona que me atiende que lo reemplace por agua común. Pero esta vez lo olvidé porque estaba muy distraída sacando mi laptop del bolso, por lo que tuve que pedir agua adicional ya que el café, aunque es delicioso, da mucha sed. Así que un consejo es que, si eres como yo, siempre aclara que deseas agua normal en vez de agua con gas: le ahorrarás a ellos el desperdicio y tú también te ahorrarás unos cuantos pesos.

Pero volviendo al café, cuando me lo trajeron me gustó la taza. En la mayoría de los cafés te dan la típica tasa aburrida blanca, pero aquí me gustó el hecho de que a cada persona le dieran una tasa diferente. Por ejemplo, a unas señoras que estaban afuera le dieron unas tazas artesanales como de colores. Ya sabes, esas típicas tazas que tiene tu abuela en su casa en donde echan el cafecito recién colado. A mí me dieron esta:

Cuando probé el café estaba buenísimo y me atrevo a decir que es el mejor que he probado desde que llegué. Yo no soy una catadora ni una experta, pero algo pasa con Buenos Aires: no me gusta el café de aquí. Ni siquiera el que venden en el supermercado y preparo yo misma en la casa. No digo que sea malo (son gustos y sabores diferentes) pero me gusta mas como sabe el venezolano o el colombiano. Igual no me quejo y me adapto a lo que haya, no me voy a poner exquisita con eso, en la vida hay cosas más importantes. Pero cuando encuentras un buen café es algo que aprecias y valoras.

No sé si fue la decoración entre hipster y artesanal, las tazas, la música o el café en sí, pero me gustó mucho este lugar y quería recomendarlo, ya saben, por si están perdidos en Palermo uno de esos días y quieren relajarse un rato. Se llama Santa Marta y queda en la esquina Soler 4499.

No es un sitio grande o popular como el café a donde iba Jorge Luis Borges a escribir, el cual casi siempre está lleno de turistas. Es otro café de millones que hay en la ciudad. No es especial, pero a la vez sí porque refleja lo que es Buenos Aires: una ciudad que siempre puede sorprenderte con pequeños detalles. A mí me ayudó a escribir, me dio paz, me hizo encontrarme conmigo misma en mi soledad y te aconsejo que si vives en una ciudad como esta, encuentres tu café o tu lugar donde puedas estar solo y pensar, leer un libro o simplemente usar tu computadora. Prueba diferentes sitios hasta que encuentres el tuyo y si no lo consigues, busca cafés artesanales que puedas preparar en casa y ármate tu propio Playlist cafetero en Spotify.

Un dato importante de Santa Marta: El wifi es rápido, cosa que hasta Jorge Luis Borges también agradecería si estuviese vivo.

Nota: luego de terminar de escribir este articulo, fui al Instagram de la cafetería para seguirlos y en su biografia tienen: Buen café colombiano.

Eso explica muchas cosas…

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4 comentarios

  1. Aclara por favor. “El café, aunque es delicioso A TI te da sed”. No todos somos iguales (a mi no me da). No asumas las respuestas de tu cuerpo como generales o que apliquen a todo el mundo. Pequeño consejo.

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